Teniendo en cuenta que la piel del contorno de ojos es entre 5 y 10 veces más fina que la del resto del rostro y que es más pobre en elastina y colágeno y menos porosa -lo que implica que tenga menor capacidad para absorber los principios activos de las cremas que usamos en esa zona-, parece justo y necesario cuidarla de forma específica. Si a eso sumamos que soporta el esfuerzo de 22 músculos en movimiento continuo y 10.000 parpadeos diarios y que al día hacemos unas 15.000 contracciones faciales que también afectan al tercio superior del rostro -sí, la cosa va de datos-, esta guía de cuidados para la zona del contorno de ojos parece una lectura casi obligada en materia de belleza. Además, no solo de buenos hábitos de estilo de vida y cremas vive su cuidado. Existen tratamientos específicos en cabina para trabajar de forma intensiva (y holística) esta zona del rostro.
La manera en la que dormimos influye
Puede que no reparemos lo suficiente en ello, pero la postura que adoptamos al dormir y el tipo de sábanas que usamos influyen en el contorno de ojos.

En principio las sábanas de seda ayudan a minimizar la fricción y el roce, por ende, las hace elementales para el uso en pacientes con dermatitis atópica, pieles sensibles y alérgicas. Debido a este efecto calmante y protector de la barrera cutánea se usa para minimizar y prevenir arrugas, así como para disminuir el encrespamiento del pelo al mantener intacto el sebo y la hidratación capilar que se produce diariamente”.
El uso de antifaz
Dormir con un antifaz no es un recurso estético de película, sino un gesto beauty del que poco se habla a la hora de cuidar el contorno de ojos. En general, suele ser de gran ayuda cuando no hay oscuridad en la habitación y necesitamos conseguir esa oscuridad para segregar melatonina y conciliar el sueño.

Cómo elegir bien la crema para el contorno de ojos
Como norma general, los que contengan ácido hialurónico ayudarán a la hidratación y tersura de la zona. Pero a la hora de tratar problemas concretos, los dermatólogos aconsejan lo siguiente:
- Vitamina K para las ojeras azuladas ocasionadas por problemas de microcirculación sanguínea en la zona.
- Vitamina C para dar elasticidad y luminosidad, sobre todo en el caso de ojeras marrones ya que también tiene función despigmentante.
- Vitamina E para hidratar, calmar y proteger los contornos de ojos más sensibles.
- Retinol para prevenir los primeros signos de envejecimiento, siempre consultando con un experto ya que es un activo que puede irritar las pieles sensibles.
El frío ayuda, pero con cuidado
El frío estimula la circulación y favorece el drenaje de líquidos por lo que puede resultar efectivo para aliviar procesos de inflamación en la zona del contorno de ojos. Pero siempre hay que hacerlo con cuidado. “El efecto frío es cierto que tiene un efecto flash que hace renacer la mirada. Por eso, antes de fiestas o bodas cuando el ojo está cansado, aplicar una buena máscara con buenos principios activos, con un efecto oclusivo y además con el efecto del frío, va a ayudar a revitalizar la zona y a abrir la mirada.

